
Leí una frase por ahí que decía lo siguiente: "Para escribir bien, debes escribir sobre lo que conoces".
Nacido en Santiago de Chile, parte de mi infancia y toda mi adolescencia la vivi en un pueblo en las afueras de la ciudad. Con el tiempo volvi a esta y me ha tocado vivir de todo un poco, como tambien conocer mucha gente, que han dejado cosas buenas en mi vida y otras no tanto, pero con estas experiencias se aprende a vivir y talves pueda compartilas como un cuento para dormir...


Una Vieja Amistad y la Verdad de un Pene Hediondo
Hace poco mas de un mes, y gracias a la magia de facebook, he comenzado a reanudar lazos con una ex compañera de universidad y amiga: Javiera, quien a sus 30 años se mantiene tal cual cuando estudiábamos, con la diferencia que tiene una hija, pero su aspecto físico (siempre muy delgada y bonita de cara) y divertida aun lo conserva. La primera vez que nos juntamos fue un día viernes, fuimos a un bar, cerca del metro Bellas Artes, lo primero que me llamó la atención fue que pidió solo gaseosas ( ya no estaba bebiendo alcohol), después me entere por ella misma que no bebía alcohol porque estaba en tratamiento por una depresión, hablamos de todo, de su hijas, de sus amoríos, familia, etc. Después de varias horas de conversación, risas y momento de tristeza, y yo medio contento con tanto schop de Mestra, abordamos el metro y cada uno a su casa. El miércoles de la semana pasada, fuimos con la Javi a matricularnos a un instituto de idiomas, para estudiar ingles, en resumen dimos unas pruebas de diagnostico para medir nuestro nivel, y luego de firmar el contrato de matricula, nos fuimos felices conversando sobre esta nueva etapa en la cual volveríamos a ser compañeros de clase, fue entonces que entre tema y tema nos acordamos de un ex pololo de ella, cuando entrando en detalles me confeso que no era bueno en la cama y que su pene tenia mal olor… Por Dios! No es posible que me diga eso. Entonces solo atine a reír y decir que tal ves, su ex (quien era bastante atractivo) tenia el ph mas fuerte y que a muchos hombres les sucede eso, es el exceso de testosterona (bueno, eso creo yo). Pero lo peor estaba por venir, cuando me dice. “bueno, unas vez un weon me dijo que la tenia amarga”!... Jajajaja, en ese momento no pude aguatarme la risa, y exclamar: Por favor, nadie puede decirle eso a una mina! Jajajaja… Para seguir con tan amena conversación, decidí invitarla a comer algo, pero olvide que ese tarde había partido de fútbol, asi que todos los locales y bares estaba repletos de gente bebiendo y mirando el partido de fútbol, asi que bajamos al metro y con eso de las rutas roja y verde, tome un tren que no paraba en la estación que debía bajarme, asi que me volví al metro Escuela Militar, y me fui a casa en transantiago. Una vez, solo en casa, me puse a pensar en aquellos casos en los cuales he sabido de penes y vaginas mal olientes, de tipos cuya leche sabe a mierda, o a cloro (eso le paso a mi amiga Cathy) y me pregunto ¿alguna ves alguien habrá hecho algún comentario de ese tipo sobre mí? Mmm, creo que no, mis ex siempre han destacado lo bien que huelo y lo suave de mi piel.
Los dias de la semana pasaron, sin pena ni gloria, con harto trabajo, y como de costumbre, golpeando con una regla, cada día a mi colega cuando comienza a cantarme temas de Luis Miguel (puaj… que asco!!!). Además del cambio de planes en mis vacaciones, ya no serán en Buzios, sino que se cambio el viaje al norte de Perú.
Y siguiendo con los olores, durante la semana me encontré Eduardo, en el metro, un tipo que conocí en un carrete de un amigo y a quien siempre le hice el quite desde el carrete y donde me lo encontraba, pero ese día no pude evitarlo, asi que tuve que aguantar por varias estaciones su conversación, a la cual poca atención le preste. Y mientras Eduardo cementerio, me comentaba de como había conocido a no sé quien y que tenían muy buen sexo y bla bla bla, yo lo unico que deseaba era que se bajara pronto, y a la vez me cuestionaba, como un tipo tan estupendo, con una muy buena situación económica... PUDIESE OLER TAN FEO!!! Y de verdad, que huele a cementerio, tal ves esté muerto y no se ha percatado o para allá va, porque ese olor, que es como a flores de cementerio, es mas, huele como al agua de las flores que dejas en el cementerio, cuando vas a la semana siguiente a cambiarlas... Y fue asi como el Sr. Ultratumba me contaba que con su actual pareja le gustaba el sexo salvaje, por dentro yo pensaba: “ Ya lo creo, debe ser un verdadero animal si soporta tu aroma... O será necrófilo? Cuando por fin llegamos a Escuela Militar, me preguntó si tomaba transantiago o taxi, le dije que ambos, pero debía pasar por la farmacia a comprar artículos higiene personal, asi que tardaría, asi que mejor siguiera su camino, de lo contrario tardaría en llegar a su casa donde lo esperaba su sexo salvaje carente de olfato. Y fue asi como me safe del Sr. Ultratumba.
El día viernes, se suponía que la Javi se juntaría con un amigo después de la oficina y a las 19:00 nos veríamos para ir a tomar un trago, pero en la tarde me llamo para que la fuera a buscar al “ Rico Chimbote”, un restaurante peruano, ubicado en San Martin con Agustinas, bonito el local, algo rancio eso si, pero donde preparan un pisco sour bien cabezón, y fue asi como la encontré en la despedida de una compañera de trabajo, asi que no me quedo otra que unirme a la celebración, donde después de varios tragos, cigarrillos y un grato momento, nos marchamos cada uno de los asistentes a sus casas. Por la mañana del sábado, desperté y recordé que tenia que ir a mis clases de natación, pero no pude levantarme, la resaca de la noche anterior, solo me trajo un caos en mi estomago, que me obligó a estar abrazado al inodoro, ya que hasta el agua me hacia vomitar.
El Foedorico, llegó a la casa a mediados de abril de este año, hacia harto frío. Yo estaba en la oficina cuando me llamaron para avisarme que me tenían un regalo, llegue a la casa y ahí estaba, un perrito de poco mas de un mes, blanco con orejas café claro y una manchita de igual color sobre el lomo, lo tome en brazos para verlo bien y era re feo, además sacaba la lengua cada vez que lo tomaba, se ponía tieso y gruñía… Parecía un chanchito. Desde que llego, siempre estuvo en el patio, con el Chicho, el perro viejo de la casa, quien era como su padre. A medida que fue creciendo, el Feodorico se volvió un desastre, rompía todo lo que pillaba a su paso, era bien inquieto, hiperactivo; recuerdo un día en el cual encontré la manguera de extracción de aire de la secadora estirada desde el lavadero hasta la puerta de la cocina. Comía por tres perros juntos y no había forma de corregirlo, talvez era porque nunca tuvo mucho cariño, lo separaron muy temprano del lado de su madre y llegó a un hogar donde no se le brindo mucho cariño. Yo le hacia cariño cada vez que podía, pero habían días en los cuales solo lo veía cuando le daba el alimento, ya que por mi trabajo llegaba demasiado tarde a casa y salía temprano.
Un día decidí comenzar a buscarle un nuevo hogar, no podía tener en casa a ese perrito que necesitaba que le dedicaran más tiempo y fue así como Ricardo se lo llevó a una de las casas que estaba remodelando para que acompañara al cuidador. El Feodorico siempre quiso harto a Ricardo, le era su perro fiel, cuando sentía llegar la camioneta a la obra salía a su encuentro y cuando se iba lo seguía por varias cuadras, creo que en la obra era feliz, los maestros lo querían harto, sobretodo el cuidador, ya que era su única compañía cuando lo maestros no estaban, ahí se rodeo de cariño, ya que los contratistas e instaladores que iban a la obra solían hacerle cariño. El señor que retiraba los escombros solía jugar con el. Ricardo nunca quiso mucho al Feodorico, lo encontraba un poco tonto, un poco loco por su comportamiento tan hiperquinetico, destructivo. Una vez le lanzó un macetero plástico que había destrozado., pero aun así el Feodorico le seguía queriendo, para el su amo siempre fue Ricardo.
Una mañana que fui a la obra, lo ví correr por las calles de barrio, feliz, había encontrado su lugar, su mundo, aunque debo reconocer que me dio pena verlo por la calle, pero estaba bien, salía a recorrer el barrio y luego volvía a la casa.
Hace un par de semanas atrás, fue el señor que hace los muebles para las remodelaciones a instalar unos a la obra, ese mismo día llamaron a Ricardo para decirle que al momento de marcharse, este señor había pasado a llevar con su camioneta al Feodorico, pero que lo habían llevado al veterinario y que estaba bien, solo que no caminaba debido a que tenia resentida una pata, la que talvez estaba quebrada, pero que el veterinario había dicho que sanaría. Esa tarde, después de la oficina fuimos con Ricardo a verlo, cuando vio a Ricardo quiso levantarse para salir a su encuentro, pero no podía, el dolor de su pata lastimada era demasiado, creo yo. Me acerque a el y le hice harto cariño, Ricardo también, como lo había estado haciendo en el último tiempo. Después de un rato, Ricardo le dio un antinflamatorio y el cuidador lo recostó sobre una alfombra, me despedí de el y nos marchamos, yo con la idea que se recuperaría, se veía bien de animo, además el señor de los muebles había quedado de llevarlo nuevamente al veterinario.
El fin de semana pasado, Ricardo recibió una llamada del cuidador de la casa, en la cual le decía que el Feodorico estaba hinchado y lloraba mucho, lo cual Ricardo atribuyo a que como no se podía mover con facilidad aun, estaba con problemas de esfínter, así que en la semana lo llevaría al veterinario. Cuando me entere de esto me quedo una cierta preocupación, aunque Ricardo aseguro que lo haría ver, además que tanto el cuidador como los maestros lo cuidaban harto, inclusive lo andaban trayendo en sus brazos. Este lunes, mientras estaba en la oficina, recibí un llamado de Ricardo, al recordarlo en estos momentos, el mismo escalofrío recorre mi cuerpo, enfría mi piel y hace que las lagrimas inunden mis ojos, en ese llamado, Ricardo me comunicaba que el Feodorico había muerto, lo había llevado con el cuidador al veterinario y al revisarlo, este se percato de que estaba quebrado por dentro, su pelvis, por lo que suponemos que el señor de los muebles le paso la camioneta una rueda por encima, por lo cual había dos soluciones, la primera consistía en una operación en la cual el veterinario no garantizaba que quedara del todo bien o lo que es peor, talvez no la resistiera, ya que habría que reconstruirle la pelvis; la segunda, era la eutanasia, que para su estado era lo mas recomendado. Mientras el veterinario decía esto a Ricardo, el Feodorico estaba en la camilla, moviendo su cola, con su cara especial, no tan feo como antes, pero con esa carita que era como sonriente todo el tiempo. Ricardo se acerco para acariciarlo por ultima vez, ya que había tomado la segunda opción, mientras hacia esto, el Feodorico sacó su lengua por el hocico, como lo hacia cuando mas pequeño, cuando yo lo tomaba con mis manos y lo ponía frente a mi. El veterinario tomo la jeringa con el liquido y coloco la inyección letal al Feodorico, quien lentamente fue cerrando los ojos a medida que sus respiración y latidos se hacían mas débiles, hasta desaparecer, exhalo su ultimo aliento y saco la lengua, por fin pudo descansar, dejar ese dolor causado por el accidente, se sumergió en su sueño eterno, talvez soñando que regresaba a casa, sano, junto a Ricardo. Mientras tanto, Ricardo no dejaba de sentirse culpable por haber tomado esta decisión, veía en este gesto una traición… Había traicionado a ese animalito, que confiado en su amo, había llegado a la consulta del veterinario en busca de una mejoría y solo había encontrado como solución la muerte, había traicionado a ese ser que aunque en un comienzo no fue muy querido por el, siempre le había dado la mayor muestra de fidelidad... Sintió escalofríos a pensar en ello y al darse cuenta de que ya no estaría quien se alegraba de verlo, que corría a su encuentro, que daba enormes brincos de felicidad y mostraba sus dientes en señal de alegría cada vez que veía llegar a su amo.
Lo llevó de regreso a la casa, donde los maestros con lágrimas en los ojos, cavaron un hoyo en el fondo del patio y lo enterraron. Ricardo, al igual que ellos, se quebró y sintió como las lágrimas inundaban sus ojos. Creo que la muerte del Feodorico será algo que siempre estará en su vida, como un fantasma, ya que hace un par de días, cuando abordamos el tema, sus ojos se llenaron de lagrimas y dijo con voz entrecortada que el Feodorico, había sido el único, de todos los perros que ha tenido, que le había dado la mas grande de las lecciones de vida que puede aprender un ser humano, ya que se mantuvo fiel a su amo, hasta el ultimo momento… Poniendo su vida en las manos de él.
Ahora, mientras termino de escribir, lo hago escuchando la canción "Callejero" de Alberto Cortes, y las lagrimas no paran de correr por mis mejillas, ya que traen el recuerdo de aquellos seres, muchas veces desprotegidos, que llegan a nuestra vida y nos dan lo mejor de si, aunque muchas veces no sabemos retribuirles todo el cariño y alegria que nos brindan...

